viernes, 31 de julio de 2015




   "Libertad restringida u otro sueño posible en la obra plástica de Ángel Delgado"

                                                                          
                                                                                      Por Leonel Capote Hernández

     Hace pocos días se clausuró en Miami la primera exposición personal en esa ciudad de Ángel Delgado, artista plástico de origen cubano, radicado en Las Vegas. Delgado posee una obra de particular relevancia dentro del arte cubano. Ello se debe, a su propia actitud vivencial como creador y desde luego a su obra; hecho que llevó a una crítica reputada como Rachel Weiss a afirmar que la obra de Delgado ponía fin a los modos típicos del arte cubano de la década de los años ochenta y abría la década de los noventa del siglo pasado. ¿Qué puede hacer un creador para constituirse en punto de referencia en la plástica de un país, como le sucedió a él? Pues su sentido reflexivo, su manera de entender la creación, su ética y su compromiso con la libertad en su más amplia dimensión. Tal es así, que Delgado tuvo la osadía con algo más de veinte años, de revelarse contra toda norma y defecar públicamente en una galería de arte de La Habana en 1990, realizando con ello una acción plástica peculiar. El hecho en sí, pudiera hacer pensar que acciones de naturaleza parecida ya habían tenido lugar en el mundo artístico occidental -enlatado de excrementos en los años sesenta-; pero ahora variaba el contexto, y en su caso, el hecho encerraba otras connotaciones tanto estéticas como de diverso carácter. Por eso, Delgado afirma que le interesa la libertad, así como ejecutar un arte que exprese ideas y que permita hacer pensar a los demás... Y efectivamente, no es el suyo un arte de postales ni tampoco un souvenir, con la única función de agradar. Confluye en su obra la herencia conceptualista mezclada con influencias de la Vanguardia y del arte de las últimas décadas del siglo XX. Como buen cubano sigue fiel al principio martiano que nos hace desdeñar la vanidad localista y buscar cotos de mayor realeza a la manera lezamiana: "Yo vengo de todas partes y hacia todas partes voy" que es también su divisa. Ahora bien como puede apreciarse en la obra bajo este párrafo, Delgado no sigue una pauta falsamente concordante o unanimista, sino que defiende el derecho a la individualidad, muestra de ello aparece en las tres ovejas que  se apartan de la dirección que siguen en su encierro las demás -en la obra de abajo- y que miran a un punto distinto al de las restantes que les acompañan en la caja. Curiosamente, de momento, todas las ovejas en la obra son blancas, pero el fondo en que parecen es negro, en clara alusión a que la oveja que se salga o se aparte de ese espacio en que están encerradas, se convertirá inevitablemente en la oveja negra de la manada.

                               

                                         Hacía dónde vamos, X (2010), objeto esculturado

     La coincidencia del año 1990, en que suceden los hechos apuntados más arriba en la galería habanera no resulta baladí, es el año en que se suicida Reinaldo Arenas en Nueva York, uno de los escritores cubanos más importantes de todos los tiempos y tal vez el más irreverente de todos, además de José Martí. Arenas también reafirmaba su compromiso con la libertad -en su más amplia dimensión- en una carta que dirigió al Director del Diario de las Américas antes de suicidarse, manifestando todas las causas que le habían llevado al suicidio... Es curioso, que el escritor más significativo de un largo período en Cuba muriese en el exilio, cuando un artista plástico -como Delgado- abría el arte de otra década en Cuba. Por otra parte, desde opciones personales y vivenciales distintas, ambos creadores coincidirían también en su defensa de la libertad por encima de cualquier contingencia. Arenas a través de la creación de situaciones imaginarias en su obra, de personajes que se enfrentan a circunstancias adversas y que terminan por romper sus cadenas en solitario, como ocurre en su novela El mundo alucinante -considerado el mejor libro extranjero en Francia en 1967-. Por otra parte, Delgado terminaría también preso como Arenas, por un breve período en su caso -debido a la acción plástica citada-, y ello le permitiría acumular un conjunto de vivencias en la cárcel que plasma hasta los momentos actuales en su obra;  insistiendo siempre, sobre todo, en el tema de la ausencia de libertad y las implicaciones de ello para los seres humanos. Las cadenas, de hecho, se convierten en un objeto recurrente en algunas de sus instalaciones actuales, como puede apreciarse en la obra que aparece debajo de este párrafo. En ella, el nombre de la obra resulta ambiguo, puesto que halar o tirar de la cadena puede interpretarse como quitar la cadena del retrete (servicio) o tirar de la cadena del retrete para que pase el agua.Sin embargo, en ambos casos, siempre seguiría la cadena en el mismo sitio y aunque se tire de ella o se quite, lo que queda es un servicio. Cadena y excrementos aparecen asociados y sugeridos al mismo tiempo en esta obra, todos esos elementos también presentes en el mismo sitio: un servicio o inodoro. Una metáfora sin lugar a dudas, que propone la idea de que existen espacios que siguen siendo lo mismo, aunque se tire o hale de la cadena.

                                                   Ángel DELGADO, "Halar la cadena", Serigrafía (DEL101)

                                                        Halar la cadena (2010), instalación

     Delgado quedó tan marcado por su estancia carcelaria -como resulta natural-, que aún terminando sus estudios universitarios en el Instituto Superior de Artes de La Habana, continuó inspirándose en aquellos soportes o materiales que emplean los presos para crear objetos artísticos. Así, todavía utiliza el jabón y las servilletas -como puede apreciarse en la obra que aparece debajo de este párrafo- para plasmar y darle forma a sus ideas, sueños y obsesiones como creador. Ello le convierte también en un artista peculiar, al no emplear materiales provenientes directamente de la naturaleza como los artistas del arte póvera, con ello se aparta de los materiales comunes para crear, elemento indicativo también de su independencia y de una individualidad marcada, que parece llevar con dignidad y sin actitudes impostadas. Eso le hace un artista cercano, lejano del tono distante y suficiente que adoptan algunos creadores y que al mismo tiempo, en su caso, constituye una puerta excelente para la comunicación de su obra y la proyección de la misma.


                     serie Límite continúo (2008) , técnica mixta

      La obra arriba presentada resulta indicativa de otros objetos y situaciones que se reiteran en las realizaciones de Delgado, como candados, cerrojos y espacios cerrados que resultan claramente alusivos de un mundo sin perspectivas, sin luz, sin aire y en que como en el caso ya señalado, presenta a un ser humano que se debate ante la falta de libertad y la soledad. Universo similar al que aparece en la novela Otra vez el mar de Reinaldo Arenas y que forma parte de sus cinco agonías. En esa novela areniana, como en la obra de Delgado de la serie Límite continúo tampoco los personajes encuentran una salida. Lo mismo le sucede también a las ovejas ya señaladas en Hacia dónde vamos, en unos casos se contrastan entes tan dóciles que se convierten en animales y en el otro un hombre rebelde que termina en la cárcel. Metáfora la última de ellas, del precio que se paga en determinadas circunstancias para lograr alcanzar un sueño o hacer valer la libertad de cada uno. En Arenas también se llega a alcanzar la libertad en algunos de sus cuentos; pero siempre aparece alguien que le persigue, aún en el exilio, y que trata de poner coto a su afán de vivir y expresarse de acuerdo con sus ideas y su libre voluntad. En Delgado tampoco se alcanza la libertad definitiva, por eso la busca constantemente.
     En la década de los años setenta Severo Sarduy, escritor cubano y crítico de artes radicado en París, vinculado también al movimiento Estructuralista francés, consideraba que asistíamos a una prolongación del barroco en las artes plásticas actuales, tomando en cuenta la imagen del inestable del Universo que se plasmaba en la creación actual. Ello le confería a su modo de ver, un carácter proliferante a las obras contemporáneas y las convertía en neo-barrocas. Delgado dominado por otras imágenes también de crisis, desconfianza e inestabilidad que marcan al mundo contemporáneo y a su mundo personal, ofrece a veces una obra con seres humanos irrealizados y dolientes y se ajusta con ello al barroquismo sarduyano -de una época de crisis-. Pero Delgado -como también Arenas- trascienden los límites neo-barrocos y se convierten en artistas que superan hasta la propia post-modernidad con su mezcla de realidades distintas. ¿Pudiera también pensarse en Delgado como un pesimista post-moderno? - Evidentemente se proyecta a su obra una filosofía; pero no como estado intelectual que domine sus sentimientos; sino que son las circunstancias en que ha tenido que realizar su obra y su propia vida las que llenan de pesimismo su obra. Nadie puede escapar a lo que le rodea y menos un artista y es lo que registra la obra de Delgado. Ha representado su época por medio de objetos y signos diversos y por su puesto ha marcado su lugar como artista en ese entramado, que en modo alguno tiene que ver con el burócrata o ejecutivo de la pintura que aparece debajo; obra por otra parte indicativa, de su diversidad de registros como creador.


                            Paisaje incómodo -serie- (2010 - 2014) - Pintura

     De hecho, Delgado juega también con las palabras como lo hacía Sarduy, y configura alguna de sus obras a partir de ellas en combinación con otros objetos. Un verbo en lengua inglesa como to believe (creer) en Delgado mantiene constante el pesimismo anterior de otras de sus obras. El proceso de reflexión mental y lingüístico que implica el verbo creer, aparece por otra parte constreñido por un elemento metálico, que además divide en piezas de dominó (juego) la palabra. También significados ambiguos, pensar es un proceso que es juego y al mismo tiempo al pensar se juegan otras cosas en determinadas circunstancias. No hay escapatoria en el mundo que presenta Delgado -en esta obra-, lo mismo que ocurre en el cuento El Portero de Reinaldo Arenas, aparece una imagen de asedio permanente hasta cuando se reflexiona, típico de las sociedades carentes de libertad que señalaba el escritor norteamericano Paul Auster. El propio artista sin embargo tiene en si mismo la solución para ello y se la juega a veces para hacerlo y ya lo indicaba Auster.


                             
                Contenedor de palabras (Believe) 2014, instalación

      Las vivencias carcelarias y su rutina -indicativas de la falta de libertad- aparecen también en la obra de Delgado como en la de Arenas. Delgado en Memorias acumuladas a través de jabones ordenados y en serie continua, transmite la imagen de un presidio a escala más reducida -organizado y limitado-; pero al mismo tiempo comunica la imagen de ese espacio constrictivo y sin aliento a través de los objetos de los presidiarios, uno a continuación de otro (no hay suficiente espacio). Arenas en sus memorias Antes que anochezca, también presentaba el universo carcelario en sus rutinas y problemas. Los objetos en Arenas eran motivo de intercambio, sin embargo en Delgado hay intenciones estéticas, los transforma, con ellos recuerda su vida.

                                
                                      Memorias acumuladas (2004), instalación con jabones

          La obra de Delgado ha alcanzado sin lugar a dudas un momento de madurez, de diversidad de perspectivas para enfocar un problema y para plantear sus intenciones y su defensa constante de la libertad. Como prueba de ello se observan varias similitudes entre el personaje protagónico de Fray Servando Teresa de Mier en la novela El mundo alucinante de Reinaldo Arenas y Ángel Delgado, como por ejemplo: el cambio de espacios recurrente en ambos, Fray Servando y Ángel quieren también a toda costa ser libres, son conscientes de que un mundo sin libertad carece de sentido, ambos corren aventuras -metafóricamente-, viajan, sueñan, y finalmente, el fraile consigue ser libre y romper sus cadenas dentro de la cárcel y de forma inesperada, por obra de su ingenio. Ángel Delgado también ha propuesto recursos similares al fraile para alcanzar una libertad personal a su modo, con el empleo también de su ingenio.  No en balde provienen de universos con elementos similares. Al final de la novela de Arenas el poeta cubano José María Heredia se encuentra al fraile protagonista le dice :   "Hay que hablar [...] Hay que decir algo antes que lleguemos a enloquecer. Algo, lo que sea. Hay que romper este encantamiento engañoso."   Ángel habló a través de su obra, del mismo modo que propuso Heredia, lo hizo en 1990 y ahora con su obra, rompió finalmente el encatamiento engañoso y evitó enloquecer.

Leonel Capote Hernández - Residente en España desde 1995. Profesor de Historia del Arte, Historia Contemporánea, Historia de España y Ciencias Sociales por oposición y funcionario de carrera del estado español. Doctor en Historia del arte (cum laude). Ha publicado una selección de las críticas de pintura cubana del escritor cubano José Lezama Lima, acompañadas de un ensayo de Capote sobre las relaciones de Lezama con el arte en Cuba. Tiene también publicadas críticas de arte y estudios sobre el arte cubano y el arte en general.  Tiene también inéditos otros trabajos sobre arte cubano.      
   
 

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